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domingo, 16 de febrero de 2020

Cerco social a las personas homosexuales en Venezuela

Oscar Wilde y Alfred Douglas


Cerco social a las personas homosexuales en Venezuela

Si, en Venezuela se puede ser homosexual, la Constitución prohíbe cualquier tipo de discriminación por razón de orientación sexual, en teoría. En la práctica las cosas son muy diferentes. Es que se puede ser homosexual siempre y cuando lo ocultes, es decir, mientras lo seas en la intimidad de unas cuatro paredes y en tu propia casa, la que puedas pagar con tu sueldo. Hay un cerco social contra quienes son homosexuales, o contra quienes osamos serlo de manera abierta y libre.

El día de los enamorados

En noticias previas a una fecha tan especial como es la celebración del amor y la amistad o de los enamorados se comenta sobre los elevados costos de preservativos, flores, regalos, almorzar o cenar en cualquier restaurante y aunque pocos lo dicen también el costo de los hoteles es inaccesible para la mayoría. Pocos se detienen a pensar en cómo las parejas del mismo sexo celebran esta fecha, ya que además de afrontar los mismos problemas del resto de la población deben enfrentarse a la discriminación por su orientación sexual.

Ahora bien, las parejas del mismo sexo, al ser vistos en algún parque expresando amor a través de tomarse las manos, besarse o abrazarse inmediatamente se les pide abandonar el parque con la vieja excusa de que “hay niños presentes”, solo como ejemplo recordemos el caso de la pareja de chicas en la Plaza Altamira a quienes un par de funcionarios les pidió se retiraran a petición de una señora de la tercera edad.  Caminar por una plaza o un parque tomados de las manos es impensable pues se exponen a ser insultados, perseguidos, señalados, y en el peor de los casos golpeados y asesinados.  

Si estan en algún restaurante, para cenar, como lo hacen el resto de los mortales heterosexuales enamorados  y se les ocurre besarse, igualmente se les pide que dejen de hacerlo o se les pide abandonar el lugar. Recuerden, por favor, el caso en Tony Romas, el del restaurante Cielo Restobar en Mérida y muchos más.  

Si es en una discoteca e intentan bailar entonces tampoco se puede hacer porque no son lugares de ambiente, porque si, las parejas homosexuales solo pueden ir a los bares para gays o lesbianas, separados del resto de la sociedad.  Recuerden, por favor, el caso de Pisko Bar en San Ignacio, el caso de Triskel, La Fragata,  Greenwich Pub, y muchos más.

Supongamos que disponen de dinero, para comprar preservativos, ya cenaron,  bailaron, pasaron el mal rato en estos lugares y aun así deciden disfrutar, hacer el amor, como lo hacen el resto de los seres humanos. 

¿A dónde van?

En casa de los padres no es posible, porque las mamas y papas les quieren pero siempre y cuando no lleven a sus “amigas” o “amigos”, es decir, novias y novios a sus casas.

Bien, entonces imaginen que la pareja dispone de dinero suficiente para pagar una habitación en un hotel, al llegar, sorpresa, es que no se admiten parejas del mismo sexo. No lo dice ningún cartel, pero esa es la orden. En ocasiones, si, recuerden por favor la posada en Choroni que lo especifica en sus correos. Paradójicamente, en ocasiones, sucede en un lugar en el que se exhibe un cartel que dice que no se discrimina, por disposición de la ley contra el racismo, y en un municipio donde se decretó un día municipal contra la discriminación por orientación sexual, identidad y expresión de género.

Es el día de los enamorados, las parejas del mismo sexo desean expresar amor, celebrar el amor, porque hay razones, encontrar una pareja del mismo sexo en un país donde existe un cerco social no es fácil.   Las parejas del mismo sexo  quieren celebrar con una noche especial y poder hacer el amor libremente. Les rechazaron en el parque, les rechazaron en el restaurante, les rechazaron en la discoteca, les rechazaron en el hotel.

¿Y entonces que queda?

Se van al cine, a donde sea que puedan tener un poco de privacidad e intimidad. Entonces que sucede, a pesar de la oscuridad del cine, las miradas inquisitivas están presentes. Tampoco es posible.

En algún centro comercial, también les rechazan con el argumento de que son lugares familiares. Porque las parejas del mismo sexo, con hijos o sin hijos no son consideradas familia ante la sociedad. Por favor, recuerden los muchos casos que hemos denunciado por discriminación en el Centro Comercial el Recreo, en Centro Plaza, en Sambil y muchos otros.  

Como último recurso acuden al carro/vehículo, en la vía pública, en un estacionamiento o en lugar que para ellos sea seguro. Y resulta que alguien lee encuentra y decide someterles al escarnio público. Les acusan de perversos, de cometer actos indecentes que van contra “la moral y las buenas costumbres”. Aunque hoy en día vivamos en el país con mayor corrupción en el mundo, con el mayor índice de embarazos no deseados, con las ciudades más peligrosas del mundo y con el mayor número de asesinatos entre muchas otras cosas que si son inmorales y de muy mala costumbre.

Entonces dos medios digitales, Cima News Digital y Alberto News, deciden publicar unas notas que en lugar de contribuir a los cambios sociales en nuestro país optan por perpetuar los prejuicios y  el estigma hacia homosexuales.
 Dos medios digitales
A)           #14Feb #Carabobo |  dos hombres,  uno funcionario del #Cicpc y el otro un civil, fueron encontrados teniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo en el estacionamiento del edificio del #Cicpc en la Av. Monseñor Adam
B)           Funcionario del Cicpc fue encontrado manteniendo relaciones sexuales con otro hombre en un vehículo en Carabobo.

Esto es solo durante un solo día, en una fecha especial. El cerco social a las personas homosexuales en Venezuela es un asunto de todos los días. En nuestras casas, en las escuelas, en la universidad, en los locales comerciales, en nuestros trabajos, en las empresas, en las organizaciones públicas y privadas.

Todos hablamos de querer un país diferente, y estamos esperando un cambio externo, esperamos un cambio político, económico y social. Pero no comenzamos desde ya. Las personas homosexuales somos parte de este país,  se han ido unos cuantos, pero muchos seguimos en Venezuela. Y estamos trabajando para ser parte de ese nuevo país al que todos aspiramos. La democracia no estará completa si quienes somos homosexuales no formamos parte de ese progreso, si seguimos siendo excluidos, si se siguen cerrando espacios para nosotros.

En muchos países en los que se han realizado cambios legales y sociales para una verdadera inclusión de lesbianas, gays, bisexuales y trans, son muchos los beneficios que ya se han reconocido, como incremento del PIB, incremento del turismo, mayor desarrollo empresarial, menos gastos en servicios y ayudas sociales porque a cada persona LGBTI se le da la oportunidad de desarrollarse plenamente.
Necesitamos este cambio para nuestro país. En la recuperación integral de Venezuela, el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI es absolutamente necesario. La inclusión real de LGBTI es impostergable.

Que ninguna otra pareja del mismo sexo tenga que recurrir a su carro para expresar amor y vivir una relación sexual, a menos que sea su deseo, pero no porque ese sea el último lugar que la discriminación social le permite.

PS: No, no justifico que dos hombres tengan sexo en un auto. Me pregunto: ¿De haber sido un hombre y una mujer, habría llegado a ser una nota en algún medio? ¿Habrían sido expuestos de la misma manera? ¿Se utilizaría contra ellos calificativos como perversos, enfermos e inmorales? ¿Se les habría acusado de cometer actos contra la moral y las buenas costumbres? ¿Qué es realmente lo que se condena, el acto sexual en un carro o el hecho de que sean dos hombres?

viernes, 25 de marzo de 2016

Mujeres heterosexuales y mujeres homosexuales, ¿qué tan diferentes son nuestras luchas?

Todos somos personas

Hace pocos días me sucedió algo curioso, estando en una reunión con mujeres me dijeron que “los asuntos LGBTI no tienen cabida en los temas de mujeres.” Posteriormente, alguien me pidió participar en una reunión de trabajo sobre asuntos de género en ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y hablar de la situación de las mujeres lesbianas, bisexuales y trans.
Pensé entonces en hablar sobre este asunto y tratar de hacer ver que los asuntos de las mujeres lesbianas, bisexuales y trans también son asuntos de género y deben ser incluidos y se les debe dar mayor visibilidad y apoyo. Las mujeres ya por el hecho de ser mujeres somos objeto de discriminación y de un trato desigual en la sociedad. Para las mujeres LBT la situación no es diferente. Lo que sigue es lo que escribí para esa reunión.
Sucede que el Movimiento LGBTI en el mundo ha estado dominado por hombres, y las mujeres hemos sido invisibilizadas; somos vistas como aquellas que solo podemos servir como secretarias o asistentes, porque escribimos bonito o somos más organizadas.
Además de tener que lidiar con el machismo de los hombres homosexuales, debemos lidiar con el rechazo de las mujeres heterosexuales, particularmente a incluir nuestras demandas en la agenda de derechos de las mujeres. Suena absurdo e irreal pero es la realidad, somos entonces objeto de doble discriminación por parte de hombres y de algunas mujeres.
Entonces me propuse elaborar una tabla/lista de los asuntos por las cuales las mujeres en general trabajamos y luchamos. Me dedique a escuchar a quienes saben más que yo, pues tienen años en este trabajo de los estudios de género-mujer. Quise saber si nuestros asuntos son realmente tan diferentes. Ciertamente hay diferencias, dado que en nuestro caso los problemas son agravados por razón de nuestra orientación sexual homosexual.
Entonces las he escuchado hablar de la necesidad de crear un marco normativo por la igualdad y la no discriminación. Se requiere de un trato justo y equitativo entre hombres y mujeres. Resulta que las mujeres lesbianas, bisexuales y trans buscamos exactamente lo mismo.
Las he escuchado hablar de la necesidad de que las mujeres tengan acceso a un trabajo digno, con una remuneración equitativa y justa. También las mujeres lesbianas queremos tener empleos con salarios justos, poder ascender sin ser chantajeadas ni amenazadas por nuestra orientación sexual. Igualmente, queremos tener acceso al beneficio de Seguro Social y HCM. Las parejas mujeres vemos imposibilitado que nuestra pareja disfrute de estos beneficios, lo cual no sucede con las parejas heterosexuales.
Las he escuchado hablar de la necesidad de prevenir la deserción escolar de niñas y adolescentes, resulta que también las lesbianas, bisexuales y trans formamos parte de esas estadísticas de deserción escolar, en particular, como consecuencia del acoso escolar por orientación sexual, identidad y expresión de género. Además del número de suicidios que no llegan a las estadísticas oficiales porque “de eso no se habla”. Los suicidios de niñas y adolescentes homosexuales y trans nadie los registra, se conocen a través de rumores, y conversaciones secretas.
Las he escuchado hablar de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Resulta que también las mujeres lesbianas queremos los mismo derechos. Hoy en día las parejas conformadas por mujeres u hombres que desean tener hijos deben acudir a clínica privadas y someterse a tratamientos sumamente costosos para poder tener hijos.
Nuestros hijos, ya sea de relaciones anteriores, o los concebidos a través de inseminación artificial, son los nuevos hijos naturales. Son niños que deben ser registrados como hijos de madres solteras porque no se permite registrarlos con sus dos mamás o papás. Al momento del parto, la pareja mujer de la parturienta se le niega el acceso por no poder demostrar un vínculo legal, igual sucede en caso de enfermedad o de muerte.
Las he escuchado hablar de luchar contra la violencia de género o violencia contra las mujeres, pues resulta que también existe la violencia intragénero, aquella que se da entre parejas del mismo sexo. Nosotras las mujeres lesbianas, bisexuales y trans también somos objeto de violencia por parte de nuestras parejas. Al momento de querer presentar una denuncia, esta no es admitida, porque solo el hombre es reconocido como agresor.
Las he escuchado hablar de la necesidad de contar con servicios médicos diferenciados para las mujeres indígenas y afrodescendientes acorde a su cultura. Resulta que las mujeres lesbianas también requerimos de un trato diferenciado en los servicios médicos. Las y los ginecólogos no están formados para abordar la situación de la manera apropiada. Yo he sido objeto de discriminación al revelar mi orientación sexual en la consulta ginecológica.
Y finalmente, las he escuchado hablar de la prevención del acoso callejero. Las lesbianas también somos objeto de acoso y aún peor ya que somos vistas no solo como objeto de deseo sexual sino también como una fantasía sexual. Adicionalmente, somos víctimas de violaciones, al igual que el resto de las mujeres pero con intención de “corregir nuestro defecto”.
Pero, sí, definitivamente, somos diferentes, porque nuestras relaciones de pareja no son reconocidas legalmente. En Venezuela, existen aproximadamente seis mil parejas del mismo sexo cuya relación no se les reconoce, hay, por ende, un trato desigual y mucha discriminación hacia las parejas del mismo sexo, en comparación con las parejas heterosexuales. Por ende, todos los derechos ligados al matrimonio se nos son negados.
Estas familias homoparentales, a su vez, están conformadas por niñas, niños o adolescentes, cuya situación legal permanece en el limbo. Niñas y niños en distintas situaciones, a) hijos genéticos de uno de los miembros de la pareja; b) hijos concebidos por inseminación por donantes; c) hijos concebidos por gestación subrogada; d) hijos por adopción como individuo; e) hijos de adopción por parte de la pareja. Si luchamos por los derechos de los niños, luchemos también por los hijos de las familias homoparentales.
Para nosotras luchar por los derechos de las mujeres lesbianas, bisexuales y trans, es luchar por los derechos de las mujeres. En esencia, somos mujeres, lo único que nos separa es la orientación sexual, lo cual no debe ser un elemento de división.
De manera que lo que espero es que nos demos cuenta de que los asuntos de las mujeres lesbianas, bisexuales y trans, son, en esencia, los mismos de las mujeres heterosexuales; que veamos la necesidad de que las organizaciones de DDHH de las mujeres y las de derechos de personas LGBTI nos apoyemos mutuamente. No podemos seguir pensando que los asuntos de las personas LGBTI son ajenos al resto de los derechos. Esto es un llamado a la reflexión. Y ver que juntas podemos ganar más, que separadas. Cuando se piense en transversalizar el tema de género, se debe considerar que las mujeres LBT también cabemos allí y para nosotras sería un gran apoyo y respaldo a nuestra lucha.

miércoles, 7 de agosto de 2013

¡Qué hablen, mal o bien, pero qué hablen!

En un post anterior en este mismo blog que titulé Niños criados por homosexuales, hable sobre un episodio desagradable de discriminación y odio inculcado a un niño por su madre contra unos jóvenes homosexuales que presencié en el Metro de Caracas.   Parece que el tema está de moda; aunque, sinceramente no creo que sea moda, pero sea lo que sea el tema está en la mente y la boca de la gente y eso sí es positivo. Aunque no siempre es desagradable lo que se ve, afortunadamente. 

En días posteriores a la marcha de la diversidad sexual en Caracas a finales de junio de 2013, me tocó ir a la universidad. Mientras estaba en la parada del transporte de regreso a Chacaito, me encuentro con una señora, originaria de Maracaibo, que había ido a retirar el título de graduación de su nieta quien estaba trabajando y no podía hacerlo ella misma.   Por alguna razón comenzamos a conversar y la señora me contó toda la historia de porque estaba en Caracas, me dijo su edad (75 o 76 años), me contó cuándo, cómo y donde conoció a su esposo, porque se divorció, porque nunca volvió  casarse, etc., en fin… en media hora de espera más 45 minutos de viaje la señora me contó toda su vida y la de su nieta.

Entre las muchas cosas que conversamos, la señora me cuenta que ya tenía muchas ganas de regresarse a su casa en Maracaibo pues en el lugar donde estaba quedándose temporalmente había mucho ruido y que por esa razón no estaba meditando como suele hacerlo a diario y tampoco podía dormir bien.  En eso me dice, “especialmente el domingo pasado al mediodía, estaba tratando de dormir una siesta y, de repente, escuché el ruido de música, cuando me asomé era la marcha esta de los homosexuales”. Continua la señora y me describe todo lo que vio en la marcha y al final me dice: “yo le voy a decir algo, a mí me gustaría poder conversar con alguien, así en confianza, en la intimidad, con una amiga, que me contara que se siente, si de verdad es tan bueno, porque yo no me lo imagino, que pueden hacer dos mujeres en la cama”. En ese momento no pude contener mi risa y solté una carcajada.

Ante ese relato, le pregunto: Sra., ¿y en sus años de juventud nunca sintió curiosidad? ¿No tuvo nunca una experiencia con una mujer? Y me dice: no, la verdad es que no. Inclusive, yo tenía una amiga con quien compartía mucho y a veces hasta dormíamos juntas y nunca, nunca hubo nada de eso. ¿y no le habría gustado tener una experiencia con una mujer, no tuvo curiosidad? No, fíjese que no me respondió. Pero si me gustaría saber, que alguien me contara. Hasta ahí llegó la conversa sobre el tema. Luego cambiamos el tema y la conversación siguió hasta el final de viaje en Chacaito.

En otra ocasión, de regreso a mi casa luego de haber ido a la Universidad Central a hacer unas diligencias, voy entrando a la estación de metro de Ciudad Universitaria.  Mientras bajaba en las escaleras mecánicas delante de mi escucho una conversación entre dos mujeres. Por lo que entendí, estaban hablando sobre una tercera persona, otra mujer. Estas dos mujeres son, en apariencia, de aproximadamente 40 o 45 años. Una le dice a la otra: “ yo no sé qué irá a hacer ella ahora, será que se mete a marica, así como XX que se metió a vivir con una mujer después que se dejó del marido”  la otra le responde: "es que yo te digo algo, los hombres no sirven para nada”.   La conversación continua y la primera señora dice: “yo te voy a decir una cosa, yo a esa gente la respeto y todo, no me meto con ellos, pero a mí me encantaría saber que hacen ellos. Yo no me imagino de verdad que podrán hacer dos mujeres juntas, dígame dos hombres de verdad, ¿será que es rico? ¿Será que lo disfrutan?". A todo esto, ambas mujeres al notar que yo las escuchaba en lugar de bajar la voz para mantener la conversación en privado, buscaban alzar la voz, quizás para que yo participara de la conversación.

De estos dos relatos se desprenden varias cosas, tal como yo las veo. Primero, me parece positivo que  se hable del tema. Mientras más se hable mejor. Que la gente pregunte y si encuentran a alguien que les responda mejor.   Lo que me parece increíble es que la gente se enfoque en saber los detalles íntimos de una relación sexual.

¿No les basta con saber que son dos personas que se aman? Es el amor lo que importa, lo que hagan en la cama es problema de dos. Si usted tiene curiosidad en saber que hacen compre videos que estoy segura encontrará muchos. Si le da pena ver videos entonces compre libros, hay libros sobre el Kama Sutra, en el mercado se encuentra el Kama Sutra lésbico y el Kama Sutra gay. Si no le es suficiente con los videos o con los libros busque algún amigo homosexual (hombre o mujer) y pregúntele y si aún así no está satisfecho pues, caramba, viva la experiencia y entonces tendrá la información de primera mano.   

Pero lo que realmente importa es que son dos seres humanos que se aman, que desean tener una vida en pareja y que viven exactamente lo mismo que viven todas las parejas heterosexuales.  Hasta ahora yo no he conocido ninguna pareja homosexual que se pregunte que hacen los heterosexuales en la cama.   

La gente tiene mucha curiosidad, pero me parece a mí que es una curiosidad mal dirigida, mal orientada. Orientada únicamente hacia el sexo, solo a la parte sexual de una relación que ya debería dejar de ser algo extraordinario. Pero lo que veo es sencillamente la necesidad que hay de hablar de sexo, de todo lo relacionado con la sexualidad. Hay muy poca información. El sexo sigue siendo un tema tabú, pero la diferencia es que ahora la gente quiere saber, quiere aprender y eso me alegra. 

Lo que debemos hacer ahora es dar información correcta, desligada de prejuicios religiosos y culturales. Esa debe ser nuestra meta enseñar, aprender, conversar y desmitificar todo lo relacionado con el sexo, y tal como siempre lo digo y lo repito: debemos hablar de lo que todos quieren saber pero de lo que nadie quiere hablar.


viernes, 24 de mayo de 2013

A las Diputadas y los Diputados de la Asamblea Nacional de Venezuela


Soy educadora. Me he dedicado a enseñar durante más de 20 años. He tratado de inculcar a mis alumnos valores como el respeto, la humildad, la solidaridad, la sinceridad, la honestidad, la generosidad. He tratado de enseñarles a reconocer el valor de la vida, la necesidad de lograr las metas con mucho trabajo y esmero.  Hoy, para mí, ustedes son mis alumnos. Hoy, para mí, ustedes son aprendices. No pretendo enseñarles nada de política ni de leyes. Ustedes saben de eso mucho más de que lo que yo pueda saber puesto que es ese su trabajo.
Más que enseñarles algo, hoy, quiero recordarles porque ustedes están en la Asamblea Nacional. Ustedes están aquí porque nosotros, el pueblo, los eligió. Pero quienes los elegimos, no lo hicimos tomando en cuenta su religión, no los elegimos porque son católicos, evangélicos, protestantes, o judíos. No los elegimos porque son jesuitas, marianos o pertenecen al Opus Dei. No, nosotros los elegimos porque ofrecieron velar por nuestros intereses. Los elegimos porque ofrecieron crear leyes que nos favorezcan, que de alguna manera contribuyan a crear una mejor sociedad, una sociedad más justa, en la que todos nos sintamos protegidos, en la que todos nos sintamos incluidos.
Ustedes, hasta ahora, han legislado a favor de muchos grupos históricamente discriminados y marginados. Han legislado en favor de las mujeres. Yo como mujer se los agradezco. Han legislado por los niños, niñas y adolescentes. Han legislado por las personas afrodescendientes. Han legislado a favor de los animales. Pero, lamentablemente, han ignorado una parte importante de la población que también es discriminada, marginada y que necesita ser tomada en cuenta. La población de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersex. Mejor conocidos como los LGBTI. Aquí me expreso en nombre de todas las personas LGBTI en Venezuela. 
Ustedes, hasta ahora, han puesto sus creencias religiosas primero que su deber para con la sociedad. Han ignorado el carácter laico de nuestro país establecido en la Constitución. Han pasado por alto el hecho de que su función en el parlamento se debe al pueblo y a la satisfacción de sus necesidades. Es hora de que ustedes recuerden la razón por la que están allí. Es momento de que ustedes, se desliguen de sus creencias religiosas, de su opinión moralista y legislen a favor de los LGBTI. Es hora de que actúen como hombre y mujeres de leyes y legislen para nosotros, sus electores. 
No les estamos pidiendo nada imposible. Solo les pedimos el reconocimiento de nuestros derechos. Porque cumplimos con nuestros deberes como ciudadanos. Trabajamos, pagamos impuestos, votamos, participamos activamente en la sociedad. Los homosexuales somos mucho más que el personaje feminizado que aparece en los programas cómicos que ven en televisión cada domingo o lunes. Somos más que la mujer masculina que les presentan en las telenovelas. Somos más que el transexual femenino que ves por las noches en la avenida Libertador, somos mucho más que el carnaval que disfrutas ver en las calles en la marcha del orgullo gay.
Los homosexuales, somos tu hija, tu hermana, tu tía, tu vecina a la que acudes cunado necesitas pedirle que te abra la puerta del edificio porque tu llave no quiere abrir. Somos tus profesores que tenemos que sobrevivir con un sueldo que tampoco nos alcanza para hacer un mercado decente.  Los homosexuales somos más que seres con una vida sexual activa. Somos personas que nos preocupamos por los animales, que rescatamos un perro o un gato en la calle y le buscamos una familia que le brinde un nuevo hogar. Somos personas que reciclamos, somos cuidadosos del medio ambiente, somos consumidores de bienes y servicios, somos productores, somos seres que aportamos beneficios a nuestro país. Somos ciudadanos, somos venezolanos.            
Es como ciudadanos venezolanos que estamos aquí para exigir se reconozcan nuestros derechos.  
1.       Aprobación del matrimonio civil igualitario. Queremos los mismos derechos con los mismos nombres. Porque somos iguales en la diversidad. Queremos el reconocimiento de todos los derechos que se derivan de un matrimonio.
Derechos patrimoniales, derechos sucesorales, es decir, derecho a decidir sobre la salud de nuestra pareja en caso de enfermedad. En caso de muerte de nuestra pareja estar protejidos y amaparados por la ley. Queremos el derecho a la co-maternidad y la co-paternidad, es decir, que mi pareja, pueda ser responsable por mis hijos, en caso de existir esa situación. Queremos el derecho a préstamos bancarios en conjunto para la adquisición de vivienda, creación y constitución de empresas, etc.  Queremos adoptar para brindarle amor a aquel niño abandonado por una madre, padre o pareja heterosexual.
2.       Exigimos la creación de una ley de identidad de género. Que las personas trans les sea reconocida su identidad independientemente de su sexo biológico. Que se incluya la no discriminación por identidad o expresión de género. Que ningún niño o niña trans sea excluido del sistema educativo por razones de identidad y expresión de género. Que se implemente en hospitales públicos la reasignación genital y asistencia psicológica necesaria para las personas trans que así lo soliciten.
3.       Que se condenen los crímenes de odio contra las personas por su orientación sexual, identidad y expresión de género. No más discriminación de las fuerzas militares, la guardia nacional y la policía nacional contra las personas trans que ejercen el trabajo sexual. No es nuestra función decir si el trabajo sexual es moral o no. Esas mujeres trans ejercen ese trabajo porque la mayoría de ellas fue discriminada, expulsada de su hogar, de la escuela y ven en este oficio la única solución para sobrevivir.
4.       Exigimos la creación de un programa nacional de educación sexual a todos los niveles. Esto contribuirá a la disminución de la ignorancia en relación con los temas sobre la diversidad sexual. Adicionalmente, contribuiría a la disminución de embarazos precoces en nuestro país. Nuestro pueblo necesita educarse. Debemos comenzar a hablar de la sexualidad de manera responsable. Quitarnos el tabú, la sexualidad es inherente al ser humano, pero no podemos seguir sin hablar de sexualidad. Mientras más hablemos de la sexualidad, más enseñamos, más sabemos e ignoramos menos. Preguntémonos, ¿Por qué somos el primer país en embarazo precoz? ¿Por qué somos el país que más busca pornografía en internet? Definitivamente estamos haciendo algo mal y hay que remediarlo.  
5.       Protección social y acceso a la salud de las personas LGBTI que viven con VIH

Según el censo nacional de población y vivienda realizado por el INE en el año 2011 existen entre 4.000 y 6.000 parejas del mismo sexo que conviven como familia, aunque el número podría ser mayor dada la irregularidad en el registro, muchos de los encuestadores no preguntaron y otros se abstuvieron de registrarse como familias por el temor a ser identificados como homosexuales. Pero es más o menos esa cantidad de familias que están en situación de invulnerabilidad, totalmente desprotegidas. Ustedes señores disputados están en deuda con la población LGBTI.    
El reconocimiento de las relaciones de parejas del mismo sexo, el reconocimiento de las familias homoparentales no es más que un mero formalismo. Porque ya estamos aquí, existimos desde hace muchísimo tiempo, ustedes lo saben. Llevamos a nuestros hijos a las escuelas, participamos en las reuniones de padres y representantes.  Participamos en las verbenas y eventos de las escuelas.
El reconocimiento de nuestras familias no significa la perdida de la institución familiar, por el contrario, es el reconocimiento de nuevos tipos de familias.  Las madres cuyos esposos han sido asesinados y quedan solas con sus hijos constituyen una familia, los padres que han sido abandonados por sus esposas y/o concubinas y se quedan solos con sus hijos constituyen una familia, las madres o padres que crían a sus hijos con ayuda de las abuelas y/o abuelos, tíos también constituyen una familia, dos hombres o dos mujeres, al igual que un hombre y una mujer con o sin niños pero que comparten amor, respeto, confianza, comunicación, problemas, alegrías y tristezas, deberes y responsabilidades típicas de un hogar, también constituyen una familia. Aceptemos la realidad,  la existencia de nuevos tipos de familia no significa la extinción de la familia tradicional, significa la ampliación de la sociedad. Significa la incorporación de nuevos tipos de familia.  
Queremos al igual que ustedes, poder disfrutar de un noviazgo tradicional, la conquista, el cortejo, las salidas nocturnas al cine, al teatro, queremos poder expresar nuestro amor a través de un abrazo, tomarnos de la mano, darnos un beso en público, hacer peticiones de matrimonio tipo Hollywood en público, queremos que no nos discriminen y nos manden a salir de un centro comercial, de una plaza pública por expresar nuestro amor. Si fueras tú, ¿cómo te sentirías?  
Estimados diputados y diputadas, no le nieguen el derecho al amor a las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, trasngéneros e intersex. El reconocimiento de nuestros derechos no aniquila ninguno de sus derechos.  De ninguna manera buscamos la extinción de la humanidad ni de la sociedad. Sencillamente queremos vivir en diversidad y disfrutar de nuestros derechos en libertad.
No nos nieguen el derecho a que nuestros hijos crezcan en igualdad. Sé que muchos de ustedes se preocupan por el bienestar de nuestros hijos, créanme que se los agradecemos. Cuando no se reconocen nuestros derechos como familias, discriminan a nuestros hijos por tener padres o madres homosexuales. Pero por otro lado, ¿Quién se preocupa por los hijos de los padres homofóbicos? Esos niños crecen en hogares donde les inculcan el odio a los homosexuales. Les enseñan a discriminar, les siembran odio en su corazón.  Preocupémonos por esos niños. Los nuestros están muy bien, porque son niños deseados, traídos al mundo para ser amados y no como producto de un embarazo no deseado, un embarazo precoz o una noche de copas o como recurso para amarrar a un hombre. Nuestros hijos crecen en diversidad, aprenden a respetar las diferencias de los demás, aprenden tolerancia, crecen en libertad.  
Por una sociedad más amplia, inclusiva y democrática hagan lo que les corresponde. Crear las leyes necesarias para nuestra protección, para la protección de nuestros derechos humanos, nuestro derecho a una sexualidad libre. 

lunes, 25 de marzo de 2013

¿Niños criados por homosexuales? No.



Recuerdo que era un día domingo, quizás cerca de las 4 o 5 de la tarde. Yo venía en metro, me había embarcado en Plaza Venezuela con sentido Agua Salud, luego de haber hecho la transferencia desde la línea 2. Había acompañado a una amiga al terminal de la Bandera. Con algo de suerte, logré sentarme. En el asiento de enfrente iban sentados dos jóvenes homosexuales. Era muy evidente su homosexualidad dados sus gestos y maneras, su alegría al hablar y la conversación sobre un chico que habían conocido. En el asiento contiguo al mío, se sentó una señora con un niño de aproximadamente nueve o diez años.   
Luego de sentarse, agarrar bruscamente al niño y sentarlo en sus piernas, la señora, miró a los jóvenes con un desprecio que no se preocupó en esconder ni disimular y le dijo a su niño con un tono de voz que cualquiera podía escuchar: “ven acá mijo, no miré hacia allá, no quiero que este viendo esas cosas tan horribles, que además de ser negros, son feos y maricos”.
En tan solo unos segundos esa señora le lleno la cabeza a su hijo de una carga de odio tan profunda, que muy seguramente surtirá algún efecto en su vida. Una oración que contenía tres tipos de discriminación: por raza o color de piel, por apariencia física y por orientación sexual.
Hoy en día cuando quienes se oponen a la adopción de niños por parte de las parejas del mismo sexo argumentando un posible daño psicológico, yo me pregunto: ¿Quién protege a los niños hijos de personas homofóbicas? ¿Quién protege a este niño de su madre? Una madre que le está transmitiendo a ese niño una carga discriminatoria y llena de odio contra otro ser humano. Ni la heterosexualidad ni la homosexualidad son garantía de una buena educación. No es la orientación sexual lo que determina que serás una buena persona, un buen ciudadano, una buena madre, un buen padre.  
No es difícil pensar que esta mala enseñanza, este mal ejemplo transmitido a ese niño por su madre  es la primera lección para formar a un acosador escolar. Seguramente, hay otros malos ejemplos, solo basta, por ejemplo, con encender el televisor y sintonizar cualquiera de los programas matutinos de canales como Televen y Venevisión para ver cómo se expresan los presentadores de sobre las mujeres, los homosexuales y cualquier otra persona que les resulte una fuente de broma y burla que los ayude a conseguir la audiencia que necesitan.  Sin duda alguna, la educación comienza en casa. Las primeras enseñanzas las recibimos de nuestros padres o de las personas con quien convivimos a diario.
Probablemente, esa señora expresa su odio a los homosexuales porque prefiere verlos e imaginárselos en la cama. En vez de verlos como personas comunes y corrientes que estudian y trabajan. Personas con familia, personas que son hijos, hermanos, padres, vecinos; personas que probablemente contribuyen en su comunidad, quizás son miembros de alguna asociación que hace obras benéficas; quizás son personas que ayudan a algún anciano en la calle; quizás rescatan a algún animal sin hogar. Es más fácil discriminar a aquel no aceptamos porque no se ciñe a nuestras normas o no encaja en nuestro mundo ideal y preferimos juzgarlos.   
La próxima vez que veas a un homosexual (hombre o mujer), no te lo imagines en su rol sexual, imagínatelo como parte de la sociedad. Imagínatelo como alguien que puede tenderte una mano si la necesitas, como alguien que puede enseñarte a superar una dificultad. La próxima vez que veas a un homosexual, no te cierres a la posibilidad de conocer un nuevo ser humano. Pero sobre todo, no le enseñes a tus hijos a odiar y a discriminar por ninguna razón.