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sábado, 2 de febrero de 2019

Nuevo caso de discriminacion y violencia en el Centro Comercial el Recreo



En agosto de 2018, un joven de nombre Luis Rafael denuncio en su cuenta en Twitter haber sido objeto de discriminación junto a su novio por parte de un vigilante en el Centro Comercial el Recreo en el Municipio Libertador en Caracas. [1] 

Para el mes de septiembre un grupo de personas se acercaron al CC el Recreo para participar en una besada en señal de protesta por ese acto de discriminación.
Nuevamente, en noviembre del mismo año otro joven de nombre Lenin Starlyn denuncio por su cuenta en Twitter haber sido discriminado por un vigilante en el mismo Centro Comercial. [2]

En ambos casos, las parejas de jóvenes estaban tomados de la mano, tomando fotos mostrándose mutuo afecto con besos y abrazos, tal como lo hacen las parejas de distinto sexo. En ambas ocasiones el vigilante les ordeno abandonar el lugar.

Solo Lenin decidió buscar asesoría legal e ir al Ministerio Publico y presentar una denuncia, no obstante, no prosiguió con el proceso. Ambos comentaron que sus casos no eran los únicos, pues al parecer han recibido comentarios de amigos a quienes les ha sucedido algo similar, pero no han denunciado ni siquiera por las redes sociales.

Estos relatos, me hacen presumir la existencia de un patrón, o quizás ya una política de los vigilantes del Centro Comercial para que las parejas del mismo sexo no acudan al Centro de compras. No es solo de una presunción, ambos jóvenes aseguraron haber ido a la gerencia y conversado con la persona responsable y la respuesta fue muy sincera al expresar su desagrado por la presencia de homosexuales en sus instalaciones.

El hecho de no haberse presentado una denuncia formal por parte de los afectados, la complicidad de la gerencia y la inacción de la policía municipal, probablemente contribuyeron a que esa conducta discriminatoria se realizara sin temor alguno. Hasta este mes de enero cuando la situación escalo de discriminación a violencia, lo cual lo transforma en uno más delitos de mayor gravedad.    

El caso lo publicamos en la página web de Unión Afirmativa[3] y lo pueden leer allí pero les comparto un extracto.

“El pasado domingo 13 de enero de 2019, Carlos (nombre ficticio por seguridad y protección) regresaba de su paseo dominical al Ávila, decidió atravesar el CC. El Recreo para llegar hasta Bello Monte, al detenerse en medio del CC para tomar una foto del atardecer, un vigilante del CC lo detiene de manera violenta, lo empujó al tiempo que le decía “maldito marico”, y lo señalo de estar haciendo actos indebidos. Con la ayuda de otros cuatro vigilantes, lo sometieron, lo requisaron, le revisaron su teléfono y lo despojaron de su bolso vaciando su contenido. Acto seguido lo metieron en un cuarto de mopas y trastos dónde permaneció encerrado durante cuatro horas en total oscuridad. Carlos, en medio de esas circunstancias como pudo logró llamar a su abogado. Williams Dávila, el abogado de Carlos al indagar sobre las razones para mantenerlo encerrado, solo recibió la negativa de los vigilantes a dar explicaciones. Vargas,  procedió a llamar la policía y logró liberar al joven con la intermediación de los funcionarios policiales. Lo único que los vigilantes argumentaron para explicar su actuación es que como “el joven parecía raro como esa gente” ellos estaban haciendo labores de prevención para impedir que realizaran actos indebidos.”

Lo que quiero resaltar es la gravedad de este caso. Estamos frente a una acción de usurpación de funciones por parte de los vigilantes. No les corresponde a los vigilantes creer que tienen la autoridad para retener de manera ilegal a una persona. Esto podría calificar como un secuestro, es privación ilegítima de libertad. Hay tratos crueles, inhumanos y degradantes contra una persona debido a su orientación sexual real o percibida. En fin, un especialista podría mucho mejor que yo especificar la existencia de estos u otros delitos.

En un escenario hipotético, ustedes se pueden imaginar por un momento que habría sucedido si ese joven padece de alguna enfermedad o condición especial. Es decir, que habría sucedido si padece de un ataque de pánico durante el tiempo que estuvo encerrado, o un episodio de claustrofobia, un ataque de asma, un desmayo por baja de tensión o en el peor de los casos muere de un ataque al corazón. Cualquier cosa es posible para ser sincera. ¿Sabríamos de esa muerte? ¿Sabríamos la verdadera razón de esa muerte? No, no pretendo ser fatalista, pero siempre es una posibilidad.     

Debo agregar que estos casos de discriminación y violencia no son exclusivos del Centro Comercial el Recreo. Yo personalmente, he recibido denuncias de casos en el CC Plazas en Los Palos Grandes, en CC Sambil, en el CC Metro Center para mencionar algunos.  Las denuncias son siempre hacia vigilantes quienes en ocasiones extorsionan a quienes parecen homosexuales, mayormente hombres. En el CC Plazas por ejemplo, a un hombre lo encerraron en uno de los ascensores, lo robaron, y le exigieron dinero para poder dejarlo ir. Todo esto con amenazas de violencia y agresiones si no hacia lo que le pedían.   
¿Por qué los afectados no denuncian?

La respuesta que ellos aportan es la poca confianza en el sistema de justicia, no creen que sus casos serán tonados con la seriedad debida, adicionalmente, no desean enfrentarse a los tratos humillantes de los funcionarios policiales quienes puede llegar a expresarles que “se merecen o que les pasa por maricones” aunado a las burlas y los chistes de mal gusto. Los vigilantes lo saben y eso es licencia para delinquir.

Otro elemento que impide la denuncia, es el hecho de que muchos de quienes enfrentan estas situaciones no desean salir a la luz pública como homosexuales, bien sea porque su familia no lo sabe, o piensa que no lo sabe o por temor a ser objeto de discriminación en su lugar de trabajo y ser echado del mismo.  

Es decir, estamos frente a una situación muy compleja que requiere de un abordaje integral.  Es necesario, hacer una revisión a las compañías de vigilancia, a los centros comerciales. Igualmente, es imprescindible enfrentar la discriminación  a nivel laboral y empresarial. Todos tienen responsabilidad de cumplimiento con  los derechos humanos, y eso incluye el derecho a la igualdad y la no discriminación hacia las personas  debido a su orientación sexual. Finalmente, las personas LGBTI deben ser conscientes de la importancia de denunciar estos casos de discriminación y violencia, eso contribuiría a impedir nuevos casos, a establecer precedentes, medidas sancionatorias y que los responsables sepan que sus acciones tienen consecuencias legales.




[1] https://twitter.com/LuisrafaelM23/status/1033747187363143680

martes, 18 de octubre de 2016

Conductas homosexuales, diputados y sacerdotes

El pasado jueves 13 de octubre de 2016, en la Asamblea Nacional, el diputado Hugbel Roa expresó lo siguiente:
 “Baltazar Porras no solo actuó de forma baja cuando se fue a designar al cardenal Urosa, cuando sostuvo reuniones con el alto gobierno acusaba al otro cardenal inclusive de que no debía escogerse por conductas homosexuales. Este mismo señor del que ustedes hacen un acuerdo a favor.”[1]

Poniendo lo sucedido en contexto, la Asamblea Nacional, una vez más obviando el artículo 59 de la Constitución que establece la libertad de culto, celebra una sesión con un punto de agenda sobre un acontecimiento religioso católico.  Ya a principios de año expresé mi desacuerdo sobre este asunto ante las tristes declaraciones de Jesús Torrealba sobre los derechos de personas LGBTI que él considera  de “primer mundo”.
Vale destacar mi rechazo al uso de la orientación sexual homosexual como un elemento negativo, algo que se pretende utilizar como descalificación a una persona. Ser homosexual no incapacita a una persona para desempeñarse en el estudio, el trabajo, labor o para asumir una responsabilidad ni para nada en absoluto.  
Hugbel Roa

Acto seguido, Monseñor Mario Moronta, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal sale en defensa del Cardenal Baltazar Porras a través de una carta pública.
Antes de referirme a la carta pública, es necesario recordar las palabras de Monseñor Moronta el pasado 15 de agosto del presente año en la Basílica de La Consolación de Táriba en la celebración de los 456 años de la patrona Virgen de la Consolación de Táriba. 
Mario Moronta

Monseñor Moronta dijo lo siguiente:

(1) “Es necesario reivindicar el valor de la familia. Un valor que se ha venido disolviendo. Debemos renovar nuestro compromiso con la familia venezolana. Nos corresponde proclamar el evangelio y la dignidad de la condición humana. Pedimos ante la flor más bella de los andes venezolanos que interceda ante  quienes ocupan cargos en la iglesia y poderes públicos, que nos ayude a  rescatar la célula fundamental sociedad”.

Más adelante, Moronta exhortó que existen grandes transnacionales que fortalecen el aborto, la unión entre personas del mismo sexo y la disolución de los valores familiares. 

(2) “El matrimonio igualitario va en contra del plan de Dios. Debemos estar atentos a estas amenazas, y rescatar la esencia de la iglesia católica para enfrentar estos males terribles.”

Hizo también un llamado a padres y a  madres cristianas defender con gran ahínco el matrimonio y la familia venezolana y enfatizó:
(3) “Con María Santísima, ofrendaremos ante su presencia para reivindicar a la mujer, al hombre, a la unión familiar, a la defensa de la vida humana y al derecho de una sociedad más justa y equilibrada.”

Insistió durante su homilía que la Iglesia Católica tiene que proteger a las familias:

(4) “no hacerlo, sería no cumplir con la misión evangelizadora que estamos llevando a todos los rincones del mundo”.
Comentó que se ha  querido imponer diversos modelos de familia:
(5) “se habla incluso de desintegración familiar. Cada día parece abrirse una brecha entre la familia y los insólitos modelos que se nos viene imponiendo, los cuales carecen de moral.

(6) “Existen tendencias con pretensiones de quitarle el verdadero sentido de la familia. Se ha pretendido imponer una ideología de género, que busca dar cumplimento a los deseos sexuales, sin restricción moral, una función de puro placer”,  aseveró.

Puntualizó que todo católico, que cree en Dios,  debe por encima de todo defender a la mujer, el matrimonio y a la familia.

Ahora bien, también he leído la carta pública de monseñor Moronta y vaya que le vendría bien aplicar a usted y a la iglesia católica lo que le pide al diputado Roa. Le respondo a cada una de sus palabras antes citadas.

(1)  Comparto con usted monseñor la necesidad de reivindicar el valor de la familia, pero yo prefiero hablar de las familias, así en plural, pues resulta que la realidad venezolana, latinoamericana y mundial existen varios modelos de familias, lo cual no se puede seguir ignorando y negando como pretende seguir haciéndolo e imponiéndolo las iglesias católicas y evangélicas. Según datos del Censo de población de 2011 en Venezuela, 45% de los hogares venezolanos tienen como cabeza a una mujer, quien también constituye una familia. Existen al menos 6.000 familias conformadas por parejas del mismo sexo. 27% de las parejas no son casadas sino que viven en unión civil. Lo que significa que el matrimonio ha dejado de ser importante para las parejas heterosexuales, mientras que somos los homosexuales quienes hoy en día deseamos poder casarnos y de esa manera legalizar nuestra unión y contar con la protección legal de la cual hoy carecemos. 

(2) asegura usted monseñor que el matrimonio igualitario va en contra del plan de Dios. ¿Y cuál es ese plan según usted? Si en realidad existiera un plan de Dios no podría ser negarle derechos a un grupo de personas. El plan de Dios definitivamente no es tener un discurso de odio y discriminación hacia un grupo de personas como el que usted predica. El matrimonio igualitario no es un “mal terrible” como usted lo asegura. El matrimonio igualitario es un acto de justicia para con un grupo de personas que lo único que desean es protección legal de su amor. El amor que Dios no condena ni condenó nunca pues no hay en las escrituras bíblicas referencia alguna a las relaciones entre personas del mismo sexo.

(3) habla usted monseñor de defender a la mujer y al hombre y a la unión familiar y el derecho a la vida y a una sociedad más justa y equilibrada.  Estoy totalmente de acuerdo con usted el detalle es que su deseo se limita a la mujer y el hombre cisgénero y heterosexual. Yo incluyo a la mujer y el hombre trans y a la mujer y el hombre homosexual que usted y su iglesia han discriminado, estigmatizado, señalado y condenado. Ese hombre y esa mujer que debido al trato de su iglesia no disfrutan de una vida digna; y que definitivamente también buscan vivir en una sociedad más justa y equilibrada como usted desea.

(4) y (5) comparto con usted que debemos proteger a las familias pero a todas las familias. No nos han impuesto modelos de familia, son familias reales que siempre han existido y que es usted y su iglesia la que sigue empeñada en negarlas e imponernos un solo modelo de familia: el de papá, mamá e hijos. Ofende usted al desconocer a la mujer sola, a la mujer sola con hijos, al hombre solo, al hombre solo con hijos. A las familias conformadas por tías y tíos, por abuelos. Ofende usted a las familias sin hijos. Ofende usted a las familias conformadas por personas del mismo sexo con o sin hijos.

(6) sigue ofendiendo usted al hablar de una ideología de género. Se trata de estudios de género que han venido a liberarnos de los yugos religiosos que ataron la sexualidad y el sexo a lo moral. El sexo tiene que ver con todo y definitivamente sí y mucho con el placer. Y no es nada de lo que debamos avergonzarnos.

Habla usted de que el verdadero sentido de la familia está amenazado. Y ¿cuál según usted es el verdadero sentido de la familia? ¿Cómo es que usted y su iglesia, compuesta por hombres sin familia propia está tan seguro de saberlo y además de enseñárnoslo?

El verdadero sentido de la familia está en el respeto a todos y cada uno de sus miembros, en el compartir de los deberes, las responsabilidades, en la comunicación, en el amor mutuo de la pareja y de todos sus miembros. El verdadero sentido de la familia está en el compartir los buenos y los malos momentos, en tener objetivos en común, en la solidaridad. Y para vivir y entender el verdadero sentido de la familia no hace falta tener una religión, no es necesario ser católico. Para entender el verdadero sentido de la familia solo hace falta ser humano.

Y culmino citando sus palabras dirigidas al diputado Roa: al explicarle la razón de  su carta pública son las mismas que me motivaron a mí a escribirle monseñor.

Le escribo en nombre de tantos hombres y mujeres, creyentes o no, que ven reflejadas en sus palabras sentimientos que no posibilitan el encuentro, el diálogo y la reconciliación. Sus palabras dirigidas en contra de mis hermanos, sencillamente, atentan contra la verdad... Y el evangelio nos enseña que sólo la verdad nos hace libres (Jn 8,32). No son ni el insulto, ni la ofensa, ni la calumnia expresiones de libertad. Además mancillan la dignidad de quienes han sido difamados. No olvide que usted tiene esa misma dignidad por ser imagen y semejanza del Creador.
Le escribo para tratar de hacerle entender que ha caído en un gravísimo error. Asimismo le invito a salir de el. Por ello, así como tuvo la osadía de emitir juicios difamatorios, tenga la gallardía de pedir disculpas públicamente y reparar el daño moral causado. De hacerlo, por favor no lo haga porque se lo pide este pobre mortal, sino realícelo porque la gente sana de este país lo espera y atrévase a hacerlo con temor de Dios en su nombre y como ejercicio del mandamiento del amor que todo lo puede.
Le escribo, finalmente, para hacerle ver que su actitud (acompañada de otros gestos de violencia), lejos de servir de modelo para el pueblo lo distancian. Hoy se requiere en Venezuela de dirigentes que le den garantía a la gente para ir hacia adelante y así lograr superar la crisis que nos golpea. Pero no es con la calumnia ni con la difamación como van a ser aceptados por el pueblo quienes deben ser ejemplo de buena educación, ciudadanía y de respeto de las personas, comunidades e instituciones. Si usted se atreviera a pedir disculpas, ganaría mucho más que con la postura hasta ahora demostrada.  

Pida disculpas monseñor a los miles de mujeres y hombres trans y/u homosexuales a quienes agrede y ofende con sus declaraciones.
       
 Fuentes consultadas:



[1] "Por acción violenta": AN suspende por un mes derecho de palabra del diputado Hugbel Roa. 13 Octubre 2016. http://www.contrapunto.com/noticia/por-accion-violenta-an-suspende-por-un-mes-derecho-de-palabra-del-diputado-hugbel-roa-103742/

domingo, 4 de octubre de 2015

Amiga, mujer heterosexual, no soy responsable de tu inseguridad sexual


Hace poco durante un almuerzo, invité a una mujer a sentarse a mi lado y  me dijo “no, gracias, me sentaré por acá porque tú eres peligrosa”. En vista de que no soy una ladrona, ni asesina, no me queda otra opción que pensar que esa amenaza tiene algo que ver con mi orientación sexual.  Imagino que se refiere a ese peligro que algunas mujeres suelen sentir al saber que una amiga o conocida es lesbiana.  

Resulta que tengo amigas desde hace muchos años, tengo amistades tan estables y duraderas que ya llegan a los 25, 20, 15 y 10 años con mujeres heterosexuales quienes jamás se han sentido amenazadas por mi orientación sexual. 
         
Hay una falsa creencia de que todas las lesbianas somos unas mujeres enfermas y que, por ende, queremos “cogernos” a toda mujer que se nos acerca o nos pasa por el frente. Pues no, no es así. Lamento decepcionarlas, pero yo, contrario a lo que se pueda pensar, soy muy selectiva en lo que se refiere a mi objeto de deseo sexual. No me atrae cualquier mujer y no me acuesto con cualquiera. De hecho, he tenido solo una pareja estable en toda mi vida a quien le fui fiel de principio a fin, de hecho y hasta de pensamiento, durante muchos años. De lo cual, por cierto, me siento muy orgullosa.

No obstante, reconozco y acepto que si me he sentido atraída a muchas mujeres que aseguran ser heterosexuales, pero que han dudado ante algún halago o alguna insinuación sexual de mí parte. Sin embargo, es necesario aclarar que eso no me convierte en una mujer peligrosa. Eso convierte a las otras en mujeres inseguras de su sexualidad. O es que acaso ustedes se van a la cama con cualquier hombre que las invite. Pues, sucede lo mismo con mujeres, si usted, es mujer, heterosexual y está segura de su orientación sexual, ¿por qué se siente amenazada por los halagos o insinuaciones de una mujer homosexual?  No me haga responsable de su inseguridad sexual, no soy yo la peligrosa, es usted quien siente peligro de admitir o de aceptar que pueda sentir atracción por una mujer.  

Ahora bien, aquí les va un consejo: si usted siente miedo de que una mujer le diga que es atractiva, le guste y desee estar con usted, no permita que el miedo la paralice y la haga comportarse como una mujer inmadura y hasta ridícula. No se imagine que una mujer lesbiana la va a violar. En este punto no puedo hablar por todas las mujeres homosexuales, hablo por mí.

Pero si por su mente pasa la idea de considerarlo, no lo dude. No se niegue la oportunidad de experimentar algo que puede abrirle un nuevo horizonte en su vida sexual. No significa, que usted sea homosexual. No sea tan mente cerrada.

La vida es un conjunto de experiencias, buenas, malas, maravillosas o terribles, cada una de ellas nos deja un aprendizaje, una lección de vida. Cada vez que nos negamos a una experiencia estamos dejando de vivir. No podemos permitir que el miedo nos impida vivir.

Hay gente que no se enamora por miedo a ser herido, no sale de su casa por miedo a ser robado, atracado o cualquier otra cosa negativa. Hay gente que se cohíbe de amar por miedo al qué dirán. Eso no es vivir, eso es existir; y ser dominado por el miedo.

Además que una mujer le diga que le atrae o que le parece atractiva no significa que la está invitando a tener sexo, ni le está proponiendo matrimonio. Acepte el halago, si no le atrae o no le llama la atención ni le produce curiosidad, simplemente dígalo. Puede ser sincera y decir: “caramba, me halagas pero soy heterosexual” o “Gracias, pero me gustan los hombres”.   

O acepte y dese la oportunidad de conocer a una nueva persona, no se niegue la oportunidad de conocer a alguien que podría convertirse en una nueva amiga, una persona que quizás pueda darle una nueva experiencia de vida, una persona que si bien podría hacerle daño, igual podría darle buenos momentos o buenas historias que contar o recordar en el futuro. Solo lo sabrá si se da la oportunidad de experimentarlo. 

La próxima vez que alguien, una mujer homosexual se le acerque, no se aleje, no cierre las puertas a las experiencias de vida. Deje el miedo y atrévase a vivir. Solo se vive una vez. Pero eso sí, no le eche la culpa a la lesbiana de su inseguridad sexual.  
  

viernes, 2 de agosto de 2013

Dios nos ha hecho libres

Hace poco tuve la fortuna de recibir como regalo este libro. Se titula "Dios nos ha hecho libres. Una relectura de los  textos bíblicos referentes a las relaciones entre personas del mismo sexo". No es que me interese mucho la relación entre la sexualidad u homosexualidad y la religión o la Biblia, particularmente, pero lo leí con mucha atención y me parece que es un buen libro, producto de una minuciosa investigación.   
El libro fue escrito por el Reverendo Jeff Miner y el Reverendo John Tyler Connoly, originalmente en inglés como: The Children Are Free: Reexamining the Biblical Evidence on Same Sex Relationships. Es distribuido en latinoamerica por la fundación argentina Ovejas Negras y por Found Pearl Press en Estados Unidos.

En principio el libro se plantea responder una pregunta fundamental: ¿ pueden dos personas del mismo sexo que viven una relación de compromiso amoroso contar con la bendición de Dios?
El libro está dividido en cuatro capítulos y una palabra final. En el primer capitulo, abordan lo que ellos llaman los textos garrotes comúnmente utilizados para condenar las relaciones entre personas del mismo sexo.  y se preguntan si son seis solamente. A saber, Sodoma y Gomorra en Génesis 19; Judas 7, BJ; Levítico 18:20, 20:13; Romanos 1.21-28; Corintios 6:9-10; Timoteo 1:10. Ellos hacen un análisis de las palabras a las que en tiempos en que la biblia fue escrita se utilizaban para referirse a los homosexuales. Igualmente, hacen una interpretación de las palabras en su contexto para lograr entender su significado y así desmitificar las falsas creencias que algunas religiones han elaborado a partir de su cultura y prejuicios. 
En el segundo capitulo, se enfocan en pasajes de la Biblia en los que se relatan historias y encuentros de Jesús con personas homosexuales para así demostrar que ni la biblia ni Jesús condenan las relaciones homosexuales.  Algunas de las historias son las de Rut y Noemí, Jonatan y David, por mencionar algunas. 
En el tercer capítulo, hacen una reflexión a través de ejemplos de como Jesús aplicaba la Biblia. Mencionan, en particular, las 613 reglas que aparecen en la biblia y sobre cuales realmente se aplican. 
En el cuarto capítulo, tratan de hacer una reflexión sobre la postura que deben tener las iglesias ante las personas no heterosexuales. 
Sin duda, es un libro que vale la pena leer. Nos aporta una nueva manera de leer los textos bíblicos e invita a quienes siguen y predican basados en la biblia a desligarse de sus prejuicios y a practicar el evangelio como Jesucristo lo hacía, siguiendo los principios básicos de la compasión y el sentido común.  

Los autores del libro han dado permiso para que el libro se imprima fuera de EEUU sin cobrar regalías. Para quienes estén interesados en el libro pueden escribir a: José Ortiz: bronzeprjo@hotmail.com en inglés o español y a Steve Parelli: sparelli2002 @yahoo.com El resto de la información te la darán ellos. 
También se encuentra en amazon y en cualquier libreria en EEUU






miércoles, 10 de abril de 2013

La causa de la homosexualidad



Desde hace un tiempo me he topado con unas noticias que a la primera lectura me causan asombro, luego me dan risa y finalmente entiendo que no es más que el resultado de la búsqueda por justificar y explicar lo inexplicable. Esa búsqueda incesante de saber la causa de la homosexualidad.
Quizás recordarán una de las declaraciones más populares. Aquella que hizo el presidente de Bolivia sobre el consumo de pollo. Sí, Evo Morales en una ocasión aseguró que aquellos hombres que consumen mucho pollo podrían convertirse en homosexuales.
Posteriormente, leí sobre la advertencia que hizo el gobierno de Malasia a sus ciudadanos. En un comunicado oficial, le recomendaban a los padres estar atentos a la ropa que utilizan sus hijos, aseguraba el comunicado que el uso de suéteres cuello en V es una señal de ser gay.

Más recientemente, leí otra noticia que alertaba que el alto consumo de drogas podría convertir a los hombres en homosexuales. Lo curioso de esta noticia es que se cita como fuente a un médico mexicano.

La verdad es que existen muchas hipótesis sobre las causas de la homosexualidad.  Psicólogos, psiquiatras, religiosos, sociólogos, todos han tratado de darle una explicación, pero ninguno a ha llegado a demostrar o comprobar sus hipótesis.
Lo mejor que podemos hacer es dejar de tratar de buscarle una explicación a la  homosexualidad. ¿Alguna vez han conocido a un hombre heterosexual que se pregunte por que le gustan las mujeres o a una mujer heterosexual por que le gustan los hombres? Probablemente no. Entonces, ¿por qué se empeñan en tratar de entender porque a un hombre le gusta otro hombre o a una mujer le atrae otra mujer?
Basta de estar creyendo en estas ideas absurdas de que la homosexualidad se puede contagiar, de que alguien se puede “convertir” en homosexual, que algún alimento puede producir un cambio de orientación sexual o que el utilizar una vestimenta en particular es una señal de homosexualidad.  Basta de tanta ignorancia. Ocupémonos de leer, investigar, indagar o algo aún mejor: dejemos que cada quien viva su vida como mejor le parezca. ¿Qué daño le hace a tu vida que alguien sea homosexual?